Vinagre de Flores de Saúco Añejo (10 años de guarda)

Nacido de la paciencia, la herencia familiar y el tiempo patagónico.

Historia: La cocina de la "China" Müller está íntimamente ligada a sus raíces austro-húngaras. Este vinagre rescata aquel saber hacer de su abuela, quien preparaba jugos y elixires con las flores que crecían en el jardín. Mariana unió esa receta con el clima extremo del Sur argentino, olvidándose de unos toneles que, una década después, revelaron un milagro gastronómico.

Descripción: Una obra maestra de la bodega: untuosa, abocada y persistente. Despliega notas profundas a miel silvestre y especias dulces que equilibran su acidez del 5%. No es un condimento, es un perfume histórico que encierra diez años de inviernos y el espíritu paciente de una familia dedicada a la tierra.

 Ideas reales en la cocina: Usalo gota a gota para coronar una tabla de quesos maduros o unos hongos braseados al salir de la sartén. Queda increíble si dejás caer unas líneas sobre un helado de crema americana o un postre de chocolate amargo.

Vinagre de Flores de Saúco añejo Muller&Wolf - 100cc

$12.000
13 en stock
Vinagre de Flores de Saúco añejo Muller&Wolf - 100cc $12.000

Vinagre de Flores de Saúco Añejo (10 años de guarda)

Nacido de la paciencia, la herencia familiar y el tiempo patagónico.

Historia: La cocina de la "China" Müller está íntimamente ligada a sus raíces austro-húngaras. Este vinagre rescata aquel saber hacer de su abuela, quien preparaba jugos y elixires con las flores que crecían en el jardín. Mariana unió esa receta con el clima extremo del Sur argentino, olvidándose de unos toneles que, una década después, revelaron un milagro gastronómico.

Descripción: Una obra maestra de la bodega: untuosa, abocada y persistente. Despliega notas profundas a miel silvestre y especias dulces que equilibran su acidez del 5%. No es un condimento, es un perfume histórico que encierra diez años de inviernos y el espíritu paciente de una familia dedicada a la tierra.

 Ideas reales en la cocina: Usalo gota a gota para coronar una tabla de quesos maduros o unos hongos braseados al salir de la sartén. Queda increíble si dejás caer unas líneas sobre un helado de crema americana o un postre de chocolate amargo.